En esta entrevista, Javiera Rivera, kinesióloga de INB, explica la importancia de la relación que se establece entre el usuario y el terapeuta durante el proceso de rehabilitación.
“Establecer un buen vínculo terapéutico significa construir una relación de confianza, respeto mutuo y comunicación abierta. Es generar un espacio seguro donde la persona se sienta comprendida, validada y parte activa de su proceso de rehabilitación. Un buen vínculo no solo facilita la adherencia al tratamiento, sino que también impacta directamente en la motivación y bienestar emocional del paciente”, asegura la profesional INB.
-¿Qué tan determinante es que la persona se sienta escuchada durante su rehabilitación?
-Es fundamental. Sentirse escuchado permite al paciente expresar sus temores, expectativas y necesidades reales, lo que enriquece enormemente la planificación terapéutica. Cuando una persona siente que su voz importa, se involucra más activamente y se fortalece la alianza terapéutica, lo que favorece mejores resultados tanto físicos como emocionales.
-¿Qué herramientas o estrategias utiliza para fomentar la confianza con las y los usuarios que llegan a INB?
-Algunas estrategias que utilizo incluyen escuchar activamente, mostrar empatía genuina, adaptar el lenguaje técnico según la persona y validar sus emociones. También procuro involucrar al paciente en la toma de decisiones y explicarle el propósito de cada intervención. Ser constante y coherente en mi actitud también ayuda a que el/la usuario/a confíe en mí y en el proceso.
-Desde su experiencia, ¿cuál es la diferencia entre tratar una patología y acompañar a una persona en su proceso de rehabilitación?
-Tratar una patología puede implicar centrarse solo en los síntomas físicos o en un diagnóstico clínico, mientras que acompañar a una persona significa reconocer su historia, su contexto, sus emociones y su rol activo en la recuperación. La diferencia está en ver a la persona como un todo, no solo como un cuerpo que “hay que arreglar”.
-¿Cómo influye el modelo centrado en la persona en la relación que establece con sus pacientes?
-El modelo centrado en la persona cambia completamente la dinámica terapéutica: me invita a escuchar más, a preguntar qué es importante para el/la paciente, a respetar su autonomía y a ser flexible en mis intervenciones. Influye positivamente porque la rehabilitación se adapta a la vida del paciente, no al revés, y eso fortalece la relación profesional–usuario/a.
“En INB la cercanía con el usuario no es solo una intención, sino una práctica cotidiana”.
Javiera Rivera, kinesióloga INB.
-¿Recuerda algún momento en que el vínculo emocional con un usuario o una usuaria haya marcado la diferencia en su evolución?
-Sí, recuerdo una paciente que estaba muy desmotivada al inicio del proceso, con miedos y todo lo que conlleva sobrellevar un diagnóstico reciente. A través del diálogo constante, con pequeñas metas significativas para ella y validar sus logros, logramos avanzar. Fue evidente cómo el vínculo emocional y sentirse acompañada y comprendida impactó directamente en su compromiso y evolución funcional desde una mirada mucho más cercana.
-¿Cómo maneja las emociones o frustraciones que pueden expresar los pacientes durante su proceso de rehabilitación?
-Primero, permitiendo que esas emociones existan y se expresen sin juicio. Luego, conteniendo desde la escucha, mostrando empatía y reforzando que es válido sentirse así. También trato de reencuadrar las dificultades como parte natural del proceso y trabajar juntos en estrategias que fortalezcan su resiliencia y motivación.
-¿En qué se diferencia la atención en INB respecto a otros centros en términos de cercanía con el usuario?
-En INB se nota un compromiso profundo con el enfoque biopsicosocial y con el trabajo interdisciplinario centrado en la persona. La cercanía con el usuario no es solo una intención, sino una práctica cotidiana, desde la forma en que nos comunicamos, cómo planificamos los objetivos junto al paciente, hasta el acompañamiento emocional que se entrega en cada etapa del proceso.




