#HistoriasINB Conoce a Gonzalo Guzmán

“En julio de 2022, tuve un accidente cerebrovascular hemorrágico, con una hemiparesia derecha, afectando mi sensibilidad y propiocepción. Volviendo de la hospitalización a mi casa, empecé inmediatamente con mi proceso de rehabilitación y con ello, una nueva vida, aprendiendo muchas cosas que antes las hacía inconsciente y automáticamente, sin mayor reflexión, como caminar, usar los cubiertos para comer, ducharme, vestirme, afeitarme, abrocharme los zapatos, entre otras, actividades que sólo eran posibles con el apoyo fundamental de mi familia, en su más amplio sentido. 

Luego de algunos meses con tratamientos de fonoaudiología, terapia ocupacional, apoyo psicológico y kinesiología, llegó el momento de buscar un tratamiento kinesiológico con especialización neurológica, por cuanto el progreso de mi diagnóstico está asociado a generar “nuevas vías cerebrales”, reemplazando las que fueron dañadas por el ACV, un proceso lento y que requiere apoyo profesional y especializado.

Para discriminar entre las opciones disponibles, tarea compleja sin conocerlas, fue decisiva la recomendación de Blu Active sobre INB, respecto a la visión integral de este proceso de rehabilitación, conocimiento, experiencia, flexibilidad, responsabilidad y permanente búsqueda de tratamientos que correspondan a lo que necesita realmente el paciente.

En ese momento, tenía expectativas moderadas debido al desconocimiento inicial. Ilógicamente, pensaba que un buen día iba a amanecer sin rastros o con una mejoría completa. Con el tiempo, incrementando mi conocimiento y con la realidad de los resultados (“lento, pero seguro”), obtenidos con la experiencia y guía profesional, pero a la vez humana del sello INB, mis expectativas fueron aterrizando al plano más real, pero no por ello desilusionado, sino que al contrario, bajo una serena y paciente visión de aceptación de la realidad, mejorando desde allí todo lo posible. Recuerdo un video grabado en INB, comparando mi avance al caminar durante el transcurso de un año; fue muy decidor e inspirador para mí.

Desde el primer contacto en INB, destaco que hay una atención humana, contactando directamente a una persona, sin una travesía irritante muchas veces, de anexos, códigos, preguntas, tiempos de espera, que son ineficientes y no siempre conducen a una claridad. Una vez que se conoce a INB, resulta clara la atención personalizada, donde si bien hay una preocupación permanente por el uso de herramientas tecnológicas, como telerrehabilitación, electroestimulación, realidad virtual, redes sociales, según aplique en cada caso, ello no está utilizado para reemplazar el contacto directo o impresionar al paciente, quedando siempre claro que lo central es comprender el análisis clínico y la situación personal de cada uno: apoyos, entorno cercano, situación laboral si aplica, etc., con una permanente actualización metodológica, intercambio de experiencias y el “puente” académico.

“Recuerdo un video grabado en INB, comparando mi avance al caminar durante el transcurso de un año; fue muy decidor e inspirador para mí”.

Gonzalo Guzmán, usuario INB

En ese sentido, un aspecto que comparto plenamente como paciente y también considero central en INB es el esfuerzo permanente de ordenar, priorizar y proyectar las perspectivas más reales posibles, sin tener la sensación que su tratamiento está siendo dilatado arbitrariamente, en términos del número y frecuencia de sesiones a la semana. 

INB tiene un tremendo factor facilitador, que es el componente académico siempre presente y aplicado, además de las experiencias diferentes pero muy complementarias de Claudia, Gustavo y Javiera. Junto con esto, la amplia experiencia, metodología, agudeza y detallismo de Claudia y Trini Valenzuela (Blu Active), con un valioso aporte del conocimiento, experiencia, constancia y estudio de Carlos, además de la calidez, cercanía y diligencia de Verónica.

Este proceso de rehabilitación ha sido una vivencia muy fuerte de unión en mi familia, con mucho amor, colaboración, ayuda cariñosa, observación aguda y permanente (en búsqueda de la mejora, que en ocasiones, tiene aristas muy sutiles), comprensión, paciencia y despliegue físico de mi señora y nuestros hijos.  

Un aporte muy valioso y novedoso ha sido el encuentro o reunión familiar en el mismo INB, ratificando el mensaje integrador y fundamental de la familia: sin la participación de ellos, mis fuerzas y entusiasmo para mejorar pacientemente no habrían sido las mismas. Adicionalmente al amor de familia, que es lo primero, me gustaría transmitirles que, sobre todo en el ámbito neurológico, donde las afectaciones debido a un ACV u otro demandan procesos de recuperación lentos y muchas veces de poca visibilidad, la constancia y paciencia son fundamentales.

Tengo 58 años, soy ingeniero civil químico y trabajo en una empresa química de la Región de Valparaíso, Oxiquim, que se ha portado “un 10”, en su más amplio sentido, desde la recepción del grupo humano a mi vuelta, la preocupación permanente por mis condiciones de movilidad seguras, el haber pensado y asignado para mí una ocupación interesante e importante a mi retorno, entre otras cosas, todo lo cual ha contribuido a que tenga una calidad de vida muy buena, con mayor tranquilidad y disfrutando con mi familia”.


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